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Esto ocurrió en el año
1995, olvidado entre los recortes de diario que tengo de aquella época, lo
rescaté cuando un investigador brasileño del grupo CEUFO trajo a colación el
mismo preguntando si había algún avance en el estudio del caso.
Realmente no
sé si alguien siguió este caso luego de la aparición de la noticia, al menos
no causó tanto ruido como otros. Lo curioso, es que ocurrió una
semana después del extraño caso de Joaquín V. González, donde aún muchos suponen
que se estrelló un objeto volador no identificado.
Aquí va la
transcripción del artículo del diario El Tribuno de Salta, del día
24 de
agosto del '95,
donde aparece la noticia.
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Río Toro, en las afueras de Campo
Quijano, cercano a la finca
Incamayo, donde ocurrió el suceso. |
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Otra vista del Río Toro, un poco más
alejada de Quijano,
con las vías por donde pasa el Tren a las Nubes |
Salta,25 de agosto, diario El Tribuno
PROVOCÓ DERRUMBES EN UN CERRO Y CAUSÓ PÁNICO ENTRE POBLADORES Y ANIMALES
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HABRÍA CAÍDO UN METEORITO EN LA QUEBRADA DEL TORO
El pasado viernes 24 de agosto, alrededor de las 22,30 hs., los
pobladores de la bucólica Quebrada del Toro, en el departamento de Rosario de
Lerma, se vieron conmovidos por una violentísima explosión seca, que
estremeció las viviendas de la zona. El estallido, seguido por derrumbes causó
pánico entre los lugareños y sus animales, que reaccionaron con
desacostumbrado nerviosismo. Perros y gatos se negaban a abandonar las casas,
mientras que los caballos relinchaban y en estampida se alejaron del lugar.
La mayor fuerza del impacto se sintió en la Finca Incamayo, ya que
la explosión y los derrumbes posteriores se produjeron en el cerro ubicado
detrás de la vivienda central, ubicada a unos 55 kmts. de la ciudad de Salta.
A la mañana siguiente, un grupo de vecinos, encabezados por Juan
Lazarte, propietario de la finca, intentaron acercarse al lugar de la
explosión, donde seguían produciendose derrumbes. A pesar de las dificultades
que plantea la abrupta geografía del lugar, que hace poco menos que inaccesible
el cerro, la expedición logró acercarse.
Sin embargo, la continuación de los derrumbes y el temor de
que se tratara de chatarra espacial o de algún elemento radiactivo determinó
el regreso del grupo cuando éste ya estaba cerca del lugar.
Posteriormente, y a través de Atilio Lazarte, hermano de
Juan, se tomó contacto con profesionales de la Facultad de Ciencias Naturales
de la Universidad Nacional de Salta (UNSa), quienes el último sábado
organizaron una expedición al lugar de la explosión.
VIOLENTO IMPACTO
El grupo de la UNSa estuvo encabezado por los doctores en
geología Ricardo Alonso (columnista de El Tribuno), y Ricardo Sureda, y fué
guiado por Antonio Cruz. Tras escalar una quebrada de difícil acceso y hacer
cumbre en un cerro vecino, los profesionales pudieron comprobar que se había
producido un espectacular derrumbe, que practicamente hizo desaparecer la ladera
del cerro.
"Los elementos de juicio disponibles hacen suponer que un cuerpo
extraño chocó con violencia inusitada en el lugar", precisó Alonso a
este diario. La procedencia de este objeto sería de sudoeste a noreste, y en
principio se trataría de un meteorito. Es posible que el cuerpo haya quedado
completamente desintegrado, porque no se ven restos en el lugar, aunque no se
descarta la posibilidad de que partes de ese visitante del espacio hayan quedado
sepultadas bajo el derrumbe.
Según explicó Alonso a El Tribuno, "no existe razón alguna
que justifique un derrumbe" como el registrado en el cerro supuestamente
impactado, por lo que consideró que la teoría del meteorito es la más razonable.
Sin embargo, el profesional aclaró que "la única forma de determinar si
realmente se trató de un cuerpo celeste es encontrar sus restos, lo que
requerirá nuevas expediciones al lugar, provistas esta vez de un equipo
adecuado".

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