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HUELLA EN EL CERRO PARAPENTE
Este artículo fué publicado en el diario El Tribuno el día 6
de febrero del 2005
Fueron descubiertas por un
docente que hacía trekking
Extrañas huellas en el
cerro "parapente"
Se
trata de un círculo de un diámetro de 4.25 metros en cuyo
centro existe un romboide con trazos inexplicables
Una extraña huella
cilíndrica de 4.25 metros de diámetro aproximadamente,
descubrió ayer en la cúspide de uno de los cerros adyacentes
al San Bernardo. El es conocido porque sirve de límite Oeste
del autódromo "Martín Miguel de Güemes" y en virtud de que
era utilizado habitualmente como plataforma de lanzamiento
por los que practican vuelo en parapente.
El cerro tiene aproximadamente 1200 metros de altura y
carece caminos para el acceso de vehículos, ya que el que
había construido hace años una asociación de aladeltistas,
se encuentra abandonado.
El hallazgo fue realizado por el profesor primario Omar
Ruiz, de 48 años y su hijo Diego Armando de 13, que habían
subido hasta allí con propósitos deportivos.
Ruiz se desempeña como docente en la escuela "De la
Patria" de la alejada localidad de Los Toldos y en la
víspera cumplió su penúltimo día de vacaciones en Salta ya
que mañana se reintegrará a sus tareas.
"Me extrañó cuando vi estas extrañas huellas, un círculo casi
perfecto", dijo. "Pero más me llamaron la atención sus
curiosos dibujos", puntualizó el asombrado educador, que
luego de su descubrimiento se comunicó telefónicamente con
El Tribuno, que de inmediato despachó un equipo al lugar.
Periodista y fotógrafo ascendieron el cerro en compañía
de los Ruiz, comprobando la veracidad de sus dichos: sobre
el suelo rocoso y duro de la cima, que es plano y que por
ello fue elegido como zona de despegue por los parapentistas,
estaba la marca: una circunferencia perfecta, que dejó tres
tipos de hendiduras de diferentes profundidades, una
inscripción continua de muescas equidistantes unas de otras
y en posición diagonal, similares a los dibujos de cierto
tipo de cubiertas de vehículos especiales.
Pero eso no es todo, en el centro de la figura, había
otra romboidal, con una curiosa formación de trazos rectos,
impresos eventualmente a presión sobre la ríspida
superficie.
Y más aún: en el área límite de la circunferencia, se
apreciaban algunas rocas salientes con signos de haber sido
pulidas por efecto de una fuerte fricción.
Un turista santiagueño, de vacaciones con un gran grupo
familiar y que realizaban un escalamiento, llegaron
juntamente con El Tribuno y los descubridores de las huellas
a la zona y se manifestaron extrañados. "No se qué cosa pudo
haber hecho estas marcas.
Es lo más raro que he visto", puntualizó el comerciante
mistolero Marcelo Ruiz (sin parentesco con los otros),
absorto en la observación de las peculiares inscripciones.
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