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La Extraña Luz
de San Esteban
Por Raúl
Avellaneda
San Esteban es un pequeño pueblo
serrano, de casas bajas, muchas de
ellas diseminadas entre los cerros.
Un lugar muy similar a otros que se
encuentran en el Valle de Punilla,
en la provincia argentina de
Córdoba.
Este antiguo asentamiento se
encuentra a solo 10 kms. de la
ciudad de Capilla del Monte, la cual
descansa en la falda del famoso
Cerro Uritorco, el lugar sagrado de
los antiguos habitantes (los
indígenas Comechingones) y el faro
que atrae a los entusiastas del
fenómeno ovni y los hechos
insólitos.
En diciembre del año 2006, los
integrantes del Equipo Investigativo
Enigmas, en uno de sus viajes a la
zona, se alojaron en el Hostal de
Campo “Sagrado Corazón”, un
pintoresco lugar con una historia
muy particular.
El Hostal se ubica en lo que desde
fines del siglo XIX fue un lugar de
retiro de sacerdotes católicos. Con
el tiempo fue vendido y hace pocos
años (ante la posibilidad de ser
adquirido por una conocida secta
internacional), nuevamente adquirido
por el obispado cordobés.
En el ambiente se respira la
historia y hasta parece sentirse la
presencia de los monjes deambulando
por el lugar, que mantiene su
encanto y austeridad; además de
tener incorporada en el mismo
predio, la única capilla del pueblo,
una pequeña y acogedora construcción
de estilo gótico colonial.
Cuando el grupo llegó fue
recibido por Eduardo, quien junto a
su esposa y dos pequeños hijos vive
en el lugar y lo administra.

La Luz. Una
sorpresiva noticia
Eduardo no solo demostró ser un
excelente cocinero y anfitrión, sino
también una persona muy afable, por
lo que rápidamente se formó una
conexión de confianza con los
integrantes de Enigmas, que no
tardaron en hacer la pregunta obvia:
¿has visto algo extraño? (por
supuesto, en clara alusión a las
luces, objetos y hasta seres que
parecen pulular en la zona).
Grande fue la sorpresa, cuando
Eduardo contó sus experiencias con
una misteriosa luz que responde a
sus señales, prometiendo mostrársela
durante la noche.

El
avistamiento
nocturno
Ese día (8 de diciembre de
2006), fue especialmente agotador
para los integrantes del Grupo
Investigativo; dado que además de
escalar y recorrer el complejo Los
Terrones (una belleza natural digna
de ser conocida) y mantener jugosas
charlas con colegas del lugar, de la
talla de Héctor Picco, Miguel Gómez
Pombo y Mariela De Tomasso;
realizaron una serie de
investigaciones previstas.
Al regresar al alojamiento, Eduardo
los recibió no solo con una
reparadora cena, sino también con la
novedad que “la luz” había estado en
su lugar y desaparecido poco tiempo
antes, por lo que esa noche sería
casi imposible poder corroborar los
dichos del joven (hay que tener en
cuenta que hasta el momento para los
experimentados investigadores solo
era un hecho anecdótico lo contado
por el lugareño).
Luego de la cena, la sobremesa se
extendió un par de horas, como si el
cansancio no pudiera superar a las
ansias de comentar los momentos
vividos durante el día y los
preparativos para las tareas del día
siguiente.
En determinado momento, ingresó
Eduardo llamando insistentemente a
Raúl Avellaneda, a cargo del Grupo
Investigativo; quien cuenta su
experiencia:
“Eran como las dos de la madrugada y
estábamos charlando y contando
anécdotas de experiencias vividas en
algunas investigaciones, cuando el
encargado del lugar entró corriendo
y me pidió que lo acompañara al
exterior.
Allí, en el lugar que nos había
indicado a la mañana, estaba la
famosa luz, que para mí -debo
reconocerlo- no era más que una
estrella, aunque muy brillante y un
tanto grande en su tamaño. Lo
extraño sucedió cuando Eduardo sacó
su celular y comenzó a realizar
señas hacia la luz, la que
reproducía exactamente sus
movimientos. No me quedaban dudas,
en ese momento, de la veracidad de
los dichos de Eduardo; dado que esos
movimientos y la altura en que se
encontraba aseguraban que no podía
haber confusión con nada común o
cotidiano.
Llamé a mis compañeros que
presurosamente llegaron y alcanzaron
solamente a ver como “la luz” se
movía en el cielo y desaparecía.
Realmente lamentamos mucho no tener
con nosotros los elementos ópticos,
fotográficos y fílmicos para
registrar el hecho; pero nuestros
equipos ya estaban chequeados y
listos para las tareas del día
siguiente”.

La
entrevista
a Eduardo
Tal
como se había acordado, los
investigadores de Enigmas tuvieron
una entrevista con Eduardo para
ampliar y clarificar sus conceptos
(la trascripción es textual).
--
Eduardo. ¿podrías contarnos detalles
de la luz de la cual nos hablaste
cuando llegamos?
-- El tema de la luz fue en febrero
o marzo (del año 2006), que vi la
luz por primera vez. Era tipo la una
de la mañana … sali afuera y entre
oeste y norte, vi una luz fuerte en
el cielo y saqué para hacerle señas
con la luz del teléfono y ahí es
cuando empezó a moverse también en
los mismos movimientos que yo hacia.
-- ¿Esta fue la única vez que
apareció?
-- Se repetió en varias
oportunidades en distintos horarios.
-- ¿Alguien más la ha visto?
-- Si, la han visto varias personas
… gente de Córdoba, gente de Santa
Fe, gente de Arroyito y también
gente de Buenos Aires la vió.
-- ¿Qué significado a tenido para
vos esta experiencia?
-- Es una experiencia muy linda por
que … ver algo distinto a lo que uno
esta acostumbrado a ver. Además solo
eso de hacerle señas con un celular
y que te responda los movimientos
que vos hacés … ya es como … un poco
loco parece ¿no? … pero bueno ... la
experiencia como la que ustedes
tuvieron anoche … bueno, es lo que
yo puedo contar hoy … lo que he
visto.
-- ¿Has visto algo más que esa luz?
-- Hace un par de días atrás se vio
una fuerte luz para el lado de los
cerros que titilaba y cambiaba de
colores, entre blanco, rojo y
violeta, se movía un poquito y
desapareció … es lo que yo puedo
contar de acá de la zona; más allá
de otros comentarios que he
escuchado, de luces que las han
fotografiado como a las once de la
mañana … pero solo te puedo hacer
comentarios.
Yo lo que he visto es lo de acá …
muy seguido, muy seguido
-- ¿Qué más me podés decir de la
luz?
-- Aparece siempre en el mismo lugar
… como que … hay momentos … me ha
pasado de estar -como anoche por
ejemplo- un rato largo haciendo
señas hasta que aparece … no está,
paso un rato haciendo señas … y
aparece.
-- Da la impresión de algo
inteligente que responde …
-- Hay algo inteligente que responde
y hay algún tipo de ... ¿cómo te
puedo explicar? ... algún tipo de
contacto, llamálo así … ¿porque sino
como va a responder? o no está y de
repente yo estoy 10 o 20 minutos
haciendo señales con el teléfono y
de repente se aparece. Esto es muy
loco y muy fuerte ¿no? … y una
experiencia linda a la vez … una
experiencia linda.
-- Me dijiste que no sos nativo de
Capilla del Monte …
-- No, yo soy de Santa Fe, de
Alcorta y hace tres años que estoy
en Capilla del Monte.
-- ¿Qué pensás de lo que se dice acá
de ovnis y seres?
-- Yo antes pensaba que iba a ser
una historia como … de venta … una
historia que la gente se engancha y
bueno … pero yo lo ví y no puedo
decir que sea una venta.
-- Me comentaste que una vez te pasó
algo extraño …
-- Lo veo de noche, cada tres o
cuatro noches … y aparece … y
estamos ahí intentando.
La última vez le agarré un poco de
miedo, digamos, por llamarlo así.
Cuando no tenia el celular y se me
da por pararme un rato, mirar la luz
fija un rato y hago señas con la
mano; los mismos movimientos que
hacia con el celular y … ¡¡¡ me
respondía !!! … entonces ahí digo:
algo está pasando acá.
-- Se que has compartido esta
experiencia con mucha gente …
-- Primero lo manejé solo un par de
veces para ver si realmente era así
y después tuve la oportunidad de
mostrárselo a alguien y se la mostré
para que viera si realmente era lo
que yo veía o era simplemente que me
imaginaba que se movía.
-- ¿Tiene alguna variación en cuanto
a color o intensidad?
-- El color es siempre igual … puede
cambiar en que este más fuerte o más
suave.
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Hasta aquí, lo más significativo de
una extensa charla, con este hombre
sencillo, sincero y predispuesto a
compartir con los investigadores esa
experiencia tan personal y donde no
dudó en preguntar y buscar
respuestas a los hechos que escapan
a su conocimiento..
Para el Grupo Enigmas queda la
sensación de haber conocido a una
persona simple y sincera, que en
ningún momento se sintió un elegido
para tener esas experiencias y que
no duda en compartirlo con todos los
visitantes y especialmente con los
investigadores.
Eduardo -con mucho criterio- manejó
esta experiencia en un principio
solo, hasta estar seguro que no era
producto de su imaginación lo que
veía y sobre todo, el movimiento del
objeto en total relación con la luz
de su celular o linterna. Luego lo
comentó, primero con su esposa y
allegados y después con los
visitantes del lugar.
Pero lo que evidentemente lo ha
sorprendido y hasta preocupado, es
comprender que la comunicación
establecida va más allá de luces y
señales, dado que incluye un
contacto más significativo, que
parecen proponer quienes dirigen “la
luz”.
De esta visita queda la experiencia
vivida por los integrantes de
Enigmas que pudieron ser testigos de
un hecho de por sí extraño y del que
solamente pueden asegurar que no se
trató de ningún objeto celeste
(estrella, planeta, satélite,
meteorito, etc.), ni tampoco de
ningún vehículo aéreo convencional
(helicóptero o avión).
Lamentablemente faltó la prueba que
avale los dichos … esa que siempre
el Grupo Enigmas pide a los
testigos.

La
segunda vez
La vida siempre da una segunda
oportunidad, solo hay que saber
aprovecharla.
Nuevamente, en apenas cinco meses
(exactamente el 25 de mayo de 2007),
el Grupo Investigativo Enigmas
vuelve al lugar, esta vez con
colaboradores y amigos, conformando
un grupo de 25 personas.
El reencuentro con Eduardo fue muy
gratificante y un fuerte apretón de
manos fue la mejor bienvenida para
los investigadores que de inmediato
preguntaron por “la luz”. La
respuesta sin dudas era la esperada:
“extrañamente, en verano dejó de
verse y volvió a aparecer hace unos
días, así que con suerte la van a
poder ver de nuevo”, fueron las
alentadoras palabras de Eduardo.
Alrededor de las 21 horas, todo el
grupo estaba expectante en el
exterior del lugar, pese al intenso
frío nocturno, todos los ojos
apuntaban a la porción del cielo
indicado por quienes ya habían sido
testigos en la expedición anterior.
Esta vez, todo el equipo estaba
preparado para intentar registrar a
la extraña visitante, si se dignaba
a mostrarse: los binoculares listos,
la cámara fotográfica y la filmadora
sobre sus correspondientes trípodes,
los punteros láser (tan útiles para
realizar señales), el grabador para
registrar las sensaciones de los
presentes … todo estaba listo, solo
faltaba ella, “la luz”.
A las 21.14 ¡¡¡ apareció !!!, surgió
de la nada, “se prendió” (como dijo
uno de los testigos) y allí comenzó
la difícil tarea de organizar el
intento de contacto; como sucede
habitualmente, los aficionados nada
entienden de metodología
investigativa e intentan lograr “su”
foto.
Una vez ordenado el grupo, se
realizan las primeras señales
lumínicas y las pulsaciones de la
luz despiertan el asombro y el
entusiasmo de todos.
Pero, surgen los problemas para
registrar lo que se está viendo. La
cámara fotográfica (una Asahi Pentax
réflex), que siempre ha acompañado
al Grupo Investigativo, extrañamente
deja de funcionar, se traba, no
permite correr la película y para
completar el problema, el cable
disparador que permite tomar fotos
de larga exposición, también se
corta inexplicablemente.
Al intentar filmarla surge otro
inconveniente: en el visor de la
cámara se observa perfectamente,
pero al intentar filmarla
“desaparece”, aunque los
investigadores la siguen viendo
moviéndose (pese al inconveniente,
se decide filmar igual, pero no se
obtienen resultados satisfactorios).
En ese momento se obtiene la única
fotografía que permite observar la
luz y su desplazamiento. El señor
Gustavo Piterson es el autor del
registro que permitirá realizar un
exhaustivo análisis, buscando
respuestas.
El espectáculo dura algo más de 20
minutos; ya que a las 21.39, la
extraña luz desaparece de la misma
forma que apareció, “se apagó”
(manifestó el mismo testigo, como
para cerrar el circulo, casi
comparándola con un velador o la luz
de una habitación que se enciende y
se apaga con un interruptor).
El grupo ingresó al hospedaje para
disfrutar de una gratificante cena
con el calor de las estufas (la
temperatura era de apenas 2º C) y
continuar comentando lo vivido.
En un informe preliminar, Raúl
Avellaneda establece que:
-- la luz corresponde a un objeto
físico, manejado inteligentemente.
-- no se trata de un reflejo (pese a
que el incidente con la filmadora
puede inducir a pensar que sí).
-- La posición en el cielo y la
ausencia de elementos (árboles,
cerros, etc.) en esa porción de la
esfera celeste, permite asegurar que
no se trata de reflectores, luces
dirigidas, ni nada similar.
-- el movimiento y en algunos
momentos la ausencia del mismo,
permite asegurar que no se trata de
ninguna nave aéreas convencional,
como helicópteros o aviones.
-- Tampoco su comportamiento
corresponde a satélites
artificiales.
-- no corresponde a ningún elemento
celeste (estrellas, planetas, la
Luna, etc.), ya que no se comporta
como tales, no se traslada siguiendo
el movimiento de la bóveda celeste y
su brillo no condice con ningún
elemento astronómico.
-- El titilar y movimiento de “la
luz” es coincidente un 100% con las
señales lumínicas realizadas.
-- Resultan incomprensibles y sin
explicación, la rotura del cable
disparador y la forma en que se
atascó la película en la cámara
fotográfica.
-- También, resulta inexplicable
porque la luz “desaparece” del visor
de la filmadora (de hecho, no se
logró filmarla) en el momento que se
pretende filmar y se observa
nítidamente por el mismo visor
cuando la filmación está en stand
by.
Para finalizar este episodio (y
acrecentar aún más el misterio), se
improvisó un “cuarto oscuro” para
abrir la cámara fotográfica,
tratando de detectar la falla y se
pudo constatar que la película se
encontraba en perfecto estado,
corriendo en forma normal, sin
ningún tipo de trabas ni
atascamiento.
También se constató el normal
funcionamiento de la cámara (de
hecho, al día siguiente se la usó
sin problemas); solamente
detectándose que la pila -colocada
para ese viaje- se encontraba
totalmente descargada (teniendo en
cuenta que la pila no tiene nada que
ver con el disparador ni con el
arrastre de la película, no se puede
tomar su descarga como motivo del
inconveniente).
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Integrantes del
grupo Enigmas, Diego
Grinovero, Raúl
Avellaneda y Maximiliano
Constante |

La tercera es
la vencida…
Según
el saber popular “la tercera es la
vencida” o también “no hay dos sin
tres”.
El hecho es que una vez más, uno de
los investigadores tuvo la
oportunidad de ver el extraño
fenómeno y entablar un “diálogo”.
El integrante del Grupo fue
(nuevamente) Raúl Avellaneda, quien
lo recuerda de la siguiente manera:
“Estábamos terminando de cenar y
mientras comíamos el postre
charlábamos sobre lo que habíamos
visto un rato antes; cuando casi
como un calco del viaje anterior,
Eduardo me llamó (esta vez con
señas, como evitando que los demás
se percataran). Instintivamente miré
mi reloj: eran las 22.53. Salimos
juntos al patio y ¡¡¡ allí estaba
!!!, en el mismo lugar, con su
increíble brillo y como “latiendo”.
Eduardo comenzó la comunicación con
su celular, realizando movimientos
que eran reproducidos por “la luz”.
Luego llegó mi turno con el puntero
láser que llevaba permanentemente en
mi cinturón (como para que esta vez
no me tomara desprevenido) y también
recibí “las contestaciones”. Así
estuvimos un buen rato, pero lo más
significativo fue cuando, mediante
señas, hice con mis manos un saludo
y un mensaje de paz en la más
completa oscuridad … allí tuve una
experiencia increíble, una respuesta
lumínica y un mensaje telepático,
que me reservo porque no quiero
alejarme del informe del
investigador objetivo; pero sobre
todo, porque siento que no fue la
primera vez y significó una
respuesta personal a tantos años de
búsqueda.
En ese momento sentí que ya todo lo
que tenía que ver por esa noche, lo
había visto, por lo que me fui a
confirmar lo que suponía: que la
cámara fotográfica no estaba rota,
sino que “alguien” quería que nos
encontráramos sin equipo fotográfico
de por medio. Técnicamente, debo
decir que apareció al noroeste, en
una porción de cielo totalmente
despejado, en un ángulo aproximado
de 45º con respecto al suelo, que su
brillo y tamaño eran un poco más
significativos que Venus y que
aunque solamente era visible una
luz, tengo el convencimiento de que
se trataba de un objeto físico,
dirigido inteligentemente”.

El análisis
de la foto
Al
regresar quedaba para el equipo
investigativo completar el trabajo,
cerrar el círculo, analizar el único
documento fotográfico del que se
disponía como para saber que era
realmente esa extraña luz.
La foto muestra en el centro un
“gusano de luz” (que no es otra cosa
que el movimiento de la luz
registrada en una toma de larga
exposición) y sobre el costado
izquierdo se perciben hojas y una
rama.
Ya estaba claro que “no era” (como
se especificó en el informe
preliminar) y ahora llegaba la hora
de buscar más indicios con el uso de
la tecnología disponible.
Como siempre, el equipo técnico
utilizó el “Nimbus 2.0”, el
digitalizador espectral de imágenes
y sonidos desarrollado por y para
Enigmas.
Al realizar el análisis de la foto
en cuestión se pudo establecer que:
-- La imagen corresponde a un objeto
físico.
-- El objeto emisor genera calor.
-- La luz es emitida por el objeto y
no reflejada.
-- Ampliando la imagen del “gusano
de luz” se observa un objeto
esférico que se ha ido desplazando.
-- Tanto las hojas, como la rama que
se observan con perfecta nitidez y
definición, sirven para determinar
que el movimiento de la luz no es
producto de un movimiento de la
cámara, sino que su desplazamiento
es autónomo. (en la composición
fotográfica el haz de luz se mueve y
los vegetales están inmóviles).
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La
foto muestra el
movimiento de la luz,
mientras las hojas de la
izquierda permanecen
quietas y bien
definidas.
En recuadro, ampliación
del documento
fotográfico donde se
aprecia el objeto en
movimiento. |

Conclusión
Tal
vez esta investigación no resulte
tan espectacular como muchas que el
Grupo Investigativo Enigmas ha
encarado, de hecho, solo se trata de
un encuentro del primer tipo; pero
las experiencias vividas por los
investigadores, el testimonio del
protagonista corroborado por una
veintena de testigos, la extraña
rebeldía de los equipos y el
documento fotográfico, lo
transforman en un claro ejemplo de
que “allá arriba”, hay “algo o
alguien”, que en determinados
momentos y bajo ciertas
circunstancias (incluso con ciertas
personas), promueve un contacto
(algo así como un “diálogo”), que
posiblemente sea la correspondencia
a nuestra búsqueda de respuestas; lo
que lleva a pensar que -tal vez- en
las dos puntas de esta interacción
hay inquietudes por saber más del
otro.
Tal vez, el momento del contacto
definitivo no esté tan lejano.
El Grupo Investigativo Enigmas
agradece al matrimonio Piterson
(María de los Angeles y Gustavo), el
haber cedido el material fotográfico
para su análisis e inclusión en este
informe.
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